lunes, 19 de octubre de 2009

Una pequeña reflexion del pintor Domingo Federico

En cuanto al arte, existe actualmente en la ciudad de Rosario una cantidad importante de personas que buscan en la pintura de caballete, que al ser artesanal y con una participación directa del artista en la obra, un medio para escaparse hacia un mundo mejor, distraerse en fin de los problemas cotidianos. Los numerosos talleres dan testimonio de esto.
Por otra parte en cuanto a los pintores que podríamos denominar a la ligera como “profesionales”, la situación no por ser de larga data, deja de ser crítica. Diría parafraseando la canción de Charles Aznavour: “cuando se vende un cuadro se festeja”. Sin embargo nos queda seguir produciendo, superarnos y disfrutar cuando en las exposiciones la gente se acerca y se lleva una sonrisa.
En fin para mí el arte es ese espacio-tiempo en donde me sumerjo cuando establezco con un juego de colores una especie de puente entre la realidad y esa parte que en el interior de mi ser necesita ser llenada. Ponerse frente a una tela en blanco siempre es un desafío que me da satisfacción y que se completa cuando es compartida al final con los ojos de la gente.
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